Hace más de 80 días la familia de José Luis Rubio y Marina Beltrán iniciaron una lucha sin tregua por la justicia y contra la discriminación. Su querida hija, Yakiri había sido encarcelada por defenderse de un intento de feminicidio durantre una violación en la Ciudad de México. Mukira, líderes y muchas organizaciones nos movilizamos para apoyar esta búsqueda por la justicia y libertad de Yaki. Más de 68 mil personas firmaron la petición que elaboramos en change y pidieron al gobierno su liberación inmediata. Fue una de las peticiones más populares y sentidas.
El 3 de marzo de 2014, un tribunal colegiado reclasificó el auto de formal de prisión y determinó un “exceso de legítima defensa”. Esto le abre a Yakiri las puertas para salir de la cárcel, al pagar una fianza. José Luis ha dicho que esperan a Yaki “con ansias y que un mar contenido de lágrimas amenaza con exteriorizar”.
Yakiri sobrevivió. Herida y semi-desnuda pidió ayuda de inmediato a la policía pero fue castigada por las instituciones que debían protegerla. Si Yakiri no se hubiera defendido ese 9 de diciembre, muy probablemente estaría muerta.
A los hombres se les reconoce el derecho a la legítima defensa. Guardaespaldas y empresarios han asesinado a roba-coches, asalta-casas e incluso a un tipo que le trató de robar un reloj a un ejecutivo de Televisa. Los jueces refieren que es evidente que “estaban en peligro. Peligro real e inminente. ¿Cómo saber si el tipo no te van a matar si empuña un arma y te pide tu carro, tu reloj o entra a tu casa, y te amenaza?”
Legítima defensa. Ninguno de ellos pisó la cárcel. Y no deberían, pero quienes tienen cuerpo de mujer tampoco.
¿Por qué los jueces no les preguntan a los hombres: Señor, por qué no salió corriendo o gritó fuerte cuando lo estaban amenazando? ¿Por qué no refieren que se excedieron?
Dos tipos secuestraron a Yaki, la amenazaron con arma en mano, la torturaron, la abusaron sexualmente, y uno de ellos la violó. Tenía un arma que con la que la amenazó de muerte y la estaba apuñalando como evidencian las fotos de las heridas de la joven tomadas por la propia procuraduría (aunque después hayan intentado desaparecer esas fotos). No fue venganza lo de Yakiri, no se equivoquen.

Su vida estaba en peligro, real e inminente. ¿Pueden imaginar un peligro mayor que ser amenazado con un arma, secuestrado, golpeado, ser violado/a, ser amenazado de muerte, y estar siendo apuñalada/o?
Mientras el secuestrador y violador estaba cumpliendo sus amenazas, ella logró defenderse. Como es mujer, el tribunal colegiado de magistrados decidió que Yakiri se “había excedido”. En el fondo, es negarles a las mujeres el derecho a defenderse. Es decirles que deben permanecer sumisas, calladitas, que no deben transgredir los roles de pasividad impuestos. Es pensar que la legítima defensa es un privilegio de los hombres que son atacados, y que la legítima defensa no es un derecho de las mujeres.
El compromiso inigualable de José Luis y Marina movilizó corazones y redes sociales. Lograron que por lo menos se abriera la posibildad de excarcelarla. Sin su infinito amor y lucha por la justicia, y las miles de personas que se indignaron, Yakiri hubiera sido sentenciada a más de 20 años en prisión por defenderse, siendo mujer.
Su liberación hay que celebrarla. Es una gran victoria compartida de miles de personas, aunque el tribunal haya hecho una interpretación profundamente sesgada y sexista del derecho. A pesar de que de las resoluciones judiciales se desprenda que para los juzgadores, un reloj, un coche, o una casa vale más que una vida. Y cualquier defensa de la vida de las mujeres que estén en peligro real e inminente sea considerado por ellos, como un “exceso”.
Para todas y todos los que nos unimos en esta hermosa campaña, !felicidades! Desde Mukira, les mandamos un abrazo enorme y muy sentido. Aunque no extendemos esta felicitación a los jueces porque sería “un exceso”.
Seguimos esperando y buscando #Justiciaparayaki


Leave a reply to LILIAN HICEL BELTRAN HERNANDEZ Cancel reply